En el acto de reapertura, todas las miradas se centraron en el calcetín, de 2,75 metros de altura, ya que su presentación se ha celebra dos décadas después de que el Museo de Arte Nacional de Cataluña rechazara el proyecto. Entonces, la obra debía medir 18 metros y los visitantes habrían podido entrar en el calcetín, pero la polémica saltó a la clase política, se negaron a colocar la escultura en la sala oval del MNAC y el calcetín no se ha podido materializar hasta ahora. “Por fin se realiza y se cierra una historia de hace casi 20 años, ¿cómo un calcetín puede ser subversivo?” cuestionaba Laurence Rassel, directora de proyectos de la Fundación, un día antes de la inauguración del centro.
La Fundació Tàpies abrió el miércoles sus puertas de nuevo, después de dos años cerrada por reformas. En 2008, una inspección de los bomberos denunció que la institución incumplía la normativa de evacuación y seguridad. Rassel explicó que el centro ha aprovechado la remodelación para “ampliar espacios, crear salas multifuncionales y aumentar la visibilidad”; a parte de mejorar el acceso para discapacitados y el plan de evacuación.

Trabajos para realizar la escultura del calcetín de
Tàpies en el taller de Pere Casanovas.- JOAN SÁNCHEZ
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